5 de abril de 2025

Al Vuelo/ Jauría

Por Pegaso
Se prepara una jauría para inundar la plaza Miguel Hidalgo el próximo sábado.
Los haters del Alcalde Carlos Peña han logrado catalizar la desesperación, el desánimo y la furia que dejaron en los damnificados las fuertes inundaciones de la semana pasada, para dirigirlas en contra de su objetivo.
El empujón se los dio, precisamente, un comentario que hizo la novia del munícipe, Alejandra Yelitza Garza, quien citó la inmortal frase de Cervantes, en El Quijote: “Ladran los perros, Sancho, señal de que vamos avanzando”.
Pero hubo quienes lo tomaron literal y aseguraron que la joven llamó perros a los miles de reynosenses afectados por la tragedia.
No me extraña que los haters saquen palabras de contexto. Me extraña que los periodistas y comunicólogos lo hagan, porque es precisamente lo que se nos enseña en las aulas: A diferenciar entre una figura retórica, un recurso literario como es la metáfora, de una comparación llana y directa.
A ver, cuando escuchamos la preciosa canción de Napoleón llamada “Pajarillo”, ¿en realidad nos imaginamos en nuestra mente a un pajarillo que está parado en la esquina ofreciendo sus servicios sexuales, o a una joven y linda prostituta?
Si tienen posibilidad, escuchen la canción y analicen la letra:
“Era un pajarillo de blancas alas, de balcón en balcón, de plaza en plaza. Vendedora de amor, ofecedora, para el mejor postor de su tonada”. Napoleón, obviamente, se refería a una chica de la calle, pero hablaba con metáforas. Gracias a la sensibilidad del cantante es que podemos gozar de esa joya de canción.
Ahora bien, cuando el personaje de Cervantes, Don Quijote de la Mancha camina con su fiel escudero por un sendero cercano a unas caserías y escucha ladrar a los perros, en realidad son canes los que emiten el sonido.
Y entonces, como la noche es tan oscura que no se puede distinguir si vas caminando o estás detenido, las palabras del valeroso hidalgo: “Ladran los perros, Sancho, señal de que vamos avanzando”, son reales. Se refiere a unos perros, indudablemente.
Pero pronto, el uso popular le dio otro giro. Cuando decimos esa frase significa que estamos avanzando en nuestros propósitos, a pesar de los obstáculos y las voces discordantes que se dejan escuchar.
Cuando Vaquita la del Barrio le dedicó su icónica canción a Carlos Salinas de Gortari: “Rata inmunda, animal rastrero, desecho de la vida, adefesio mal hecho. Rata de dos patas, te estoy hablando a ti, porque un bicho rastrero, aún siendo el más maldito, comparado contigo se queda muy chiquito”, ahí sí es una comparación burda y directa. La diferencia es más que obvia.
Aprovechar la tragedia para beneficio personal no es nada nuevo. Se ha hecho durante miles y miles de años, y se seguirá haciendo.
Los germanos lo hicieron al invadir el decadente imperio romano, debilitado por la corrupción y los continuos ataques de los bárbaros.
Donald Trump impuso aranceles a México, que es víctima de sus propios demonios.
Ojalá, pues, que todo ese esfuerzo, ese ánimo, esa energía, esa chispa e ingenio, se utilizaran en ayudar efectivamente a las personas que resultaron damnificadas.
Por ahí escuché a alguien proponer que se destinen recursos para dar empleo temporal a los miles de hombres y mujeres que lo perdieron todo en las riadas. De esa forma, estarían recibiendo una remuneración por uno o dos meses, limpiando sus propias casas, las calles y las áreas verdes para que todo vuelva a la normalidad.
Viene el refrán metafórico estilo Pegaso: “La existencia es semejante a una circunferencia de la ventura: En ocasiones en la parte superior, y en otras circunstancias, en la parte inferios ”. (La vida es como la rueda de la fortuna: A veces arriba, a veces abajo).